VARUM


Recuerdo cuando encontré a Varum, mi lindo gatito.
Había tomado la decisión que quería compartir mi piso con un gato, quería que fuera bicolor, blanco y negro, me recordaba a mi anterior gatito y pensaba que de alguna manera recuperaría algo de él.
A los animales se les llega a querer y ellos llegan a formar parte de ti como una parte de tu casa, tu familia, tu hogar. Saber que están siempre atentos a tus idas y venidas, hacen que te responsabilices de ellos con mucho cariño.

Me llamaron de la tienda donde deje mensaje que me avisaran si aparecía algún gatito en adopción, era jueves. Me acerque a la tienda y en una caja de cartón me mostraron tres gatitos. Enseguida me fije en él.
Los tres gatitos eran muy dispares. El más activo era un atigrado gris precioso, ojos claros y muy juguetón aun lo recuerdo, era el más bonito de todos. El siguiente fue una gatita tricolor, no me gusta mucha esa combinación pero no sería motivo para rechazar a un gatito. Pero fue el tercer el que me partió, esta acurrucado y no se movía, lo cogí y vi que tenía los ojos cerrados, y por la fisura iba perdiendo una especie de pus. Me dio mucha lástima, probablemente si no llevaban a un veterinario no pasaría su tercer mes de vida. En ese momento supo que iba a ser mi compañero. Sin dudarlo me traje a casa, al día siguiente ya concerté visita con la veterinaria.
Tras un tratamiento desinfectante, buena alimentación Varum salvo sus ojos, que resultaron de un color miel preciosos.

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