Recuerdo el día en que eres consciente que está ocurriendo, cuando por mucho que desees que no sea así no puedes negar la evidencia de lo que tus ojos te enseñan.
Era próximo a las navidades, su distancia cada día era más grande y la frialdad era evidente, algo sucedía y ya no podía mirar hacia otro lado.
Encare la verdad con mi mayor fortaleza y valentía, no quería llorar, pero no lo conseguí, me mintieron durante un año y siguieron haciéndolo ante la evidencia. Pero ya no había marcha atrás. Descubrí el engaño y mostré las pruebas ya no podían seguir mintiendo ante eso.Aun así sigues queriendo haberte equivocado.
Rompí con todo rápido aleje a esa persona de mi entorno, realmente ya hacía tiempo que no estaba en cuerpo y alma solo fue un trámite para conseguir de la manera más rápida poder curar el dolor que te invade. Los días se vuelven feos, las noches largas, pero por suerte todos esos días suman un tiempo que te cura las heridas.
Con el tiempo comprendí que él no era malo ni culpable, las cosas pasan, a veces no sabemos encararlas bien y no somos justos. Pero no es mala gente, solo que no lo hizo bien.
Con el tiempo comprendí que él no era malo ni culpable, las cosas pasan, a veces no sabemos encararlas bien y no somos justos. Pero no es mala gente, solo que no lo hizo bien.
Ahora tengo una buena relación con esa persona, no como pareja, pero si como amigo, el tiempo te hace madurar las heridas y te da sabiduría para poder seguir. No aconsejo las venganzas ni los odios eso ni te deja seguir creciendo ni te deja ser feliz. Lo importante es saber cerrar etapas, saber crear de nuevas y no sentarte a esperar que te solucionen las cosas los demás, ni otra persona ni el tiempo. Tenemos la gran suerte de ser dueños de nuestras decisiones y son estas al final la que nos marcan nuestro futuro y felicidad.